Línea de tiempo: Malambo y la población afrodescendiente en el Rímac

Línea de tiempo: Malambo y la población afrodescendiente en el Rímac

Siglo XVI (1500s)

  • Inicio de la llegada de población africana esclavizada al Virreinato del Perú.

  • Desembarco en el Callao y traslado hacia Lima.

  • Formación del arrabal de San Lázaro (actual Rímac).

1619

  • Fundación del conventillo y la capilla de Nuestra Señora de Guía por los religiosos agustinos, en el extremo de Malambo.

Siglo XVII (1600s)

  • Consolidación de Malambo como espacio de concentración de población afrodescendiente.

  • Desarrollo de redes comunitarias, culturales y laborales.

Siglo XVIII (1700s)

  • Organización urbana del barrio con calles como: Malambo, de la Cruz, Herbao y diversos callejones.

  • Existencia de huertas importantes (López, Galván, Guisado, entre otras).

  • Vida activa en callejones como Santa Mata, con oficios, prácticas populares y personajes reconocidos.

Siglo XVIII – inicios del XIX

  • Presencia de diversas etnias africanas (mandingas, congos, lucumíes, bantúes, etc.).

  • Desarrollo de expresiones culturales propias a partir de la mezcla de tradiciones.

Siglo XIX (1800s)

  • Continuidad del sistema esclavista en Lima.

  • Existencia de afrodescendientes libertos que también poseían esclavizados (según investigaciones de Maribel Arrelucea).

  • Participación de mujeres afrodescendientes en el comercio.

1854

  • Abolición de la esclavitud en el Perú durante el gobierno de Ramón Castilla.

Finales del siglo XIX – inicios del XX

  • Consolidación de expresiones musicales afroperuanas y criollas.

  • Aparición de grandes músicos y compositores del Rímac.

1900 – 1930

  • Época de grandes cantantes y músicos criollos vinculados a Malambo y el Rímac.

  • Desarrollo de géneros como la zamacueca (evolucionando hacia la marinera), el panalivio y el zapateo.

Siglo XX (mediados)

  • Aparición de nuevas generaciones de artistas, incluyendo mayor participación femenina.

  • Transformación social y urbana del barrio.

Actualidad

  • Malambo como símbolo de identidad afroperuana.

  • Persistencia de su legado cultural en la música, danza y memoria colectiva.

  • Necesidad de seguir investigando y reconstruyendo su historia.

“Fuentes y autores” o “Referencias”

  • Luis Rocca Torres – Malambo. Historia y artes del primer barrio afroperuano de Lima
  • Maribel Arrelucea Barrantes – estudios sobre esclavitud en Lima
  • Investigaciones sobre el Virreinato del Perú
  • Tradición oral del Rímac  






Resumen del libro Malambo de Luis Rocca Torres

 Resumen del libro Malambo de Luis Rocca Torres

Por Roberto Calderón

Introducción

El presente texto es un resumen y recopilación de apuntes del libro Malambo. Historia y artes del primer barrio afroperuano de Lima, del investigador Luis Rocca Torres. Esta obra reconstruye la historia del barrio de Malambo, en el Rímac, considerado uno de los principales espacios de formación de la cultura afroperuana en Lima.

A través de sus páginas, se aborda no solo la llegada de población africana esclavizada, sino también la formación de una identidad cultural compleja, diversa y profundamente influyente en la historia de la ciudad.


La esclavitud y la formación de Malambo

La historia de Malambo está profundamente marcada por la esclavitud. Hombres y mujeres africanos fueron traídos forzosamente a través del océano, dejando atrás sus vidas, sus familias y sus territorios. Llegaban en condiciones inhumanas, hacinados en barcos, para luego ser vendidos y destinados a trabajos forzados en galpones, panaderías y casas de la ciudad.

Este proceso no solo implicó explotación, sino también resistencia cultural. A pesar del desarraigo, estas poblaciones mantuvieron y transformaron sus prácticas, dando origen a nuevas formas de expresión que hoy son parte fundamental de la identidad limeña.

El barrio se convirtió en un punto de concentración de población afrodescendiente, donde se desarrollaron formas de vida comunitaria, resistencia cultural y nuevas identidades.


Configuración urbana en el siglo XVIII

Durante el siglo XVIII, la zona de Malambo presentaba una organización urbana claramente definida. Esta recta estaba compuesta por diversas calles y callejones que estructuraban la vida del barrio:

  • Calle Malambo
  • Calle de la Cruz
  • Callejón de López
  • Callejón de San Francisco de Paula
  • Calle Herbao
  • Callejón de Guisado

Asimismo, existían huertas que formaban parte importante del entorno económico y social:

  • Huerta de López
  • Huerta de Galván (propiedad del Convento de San Francisco de Paula)
  • Huerta de Guisado
  • Huerta de Alva
  • Huerta de Herbao
  • Huerta de Guía

Hacia el extremo de Malambo, los religiosos agustinos fundaron en 1619 un conventillo y una capilla denominada «Nuestra Señora de Guía», que se convirtió en un punto de referencia espiritual y comunitario dentro del barrio.


Etnias africanas en Malambo

La población afrodescendiente que llegó a Lima no era homogénea, sino que provenía de diversas etnias africanas, cada una con sus propias tradiciones culturales.

Entre las principales se encuentran:

  • Mandingas
  • Congos
  • Angolas
  • Carabalíes
  • Lucumíes
  • Bantúes
  • Mozambiques
  • Bran o Braníes
  • Ararás

Esta diversidad fue fundamental para la creación de nuevas formas culturales, producto del encuentro, la mezcla y la adaptación en el contexto colonial.


Vida cotidiana en los callejones

Los callejones de Malambo fueron espacios fundamentales para la vida social. En ellos convivían oficios, costumbres y prácticas que daban forma al día a día del barrio.

En el callejón de Santa Mata, por ejemplo, vivían los aguadores de la colonia, junto con personajes conocidos como los “sangüanes”, quienes tenían la costumbre de beber sangre de toro. También destacaban los trompeadores, célebres por sus “mitrasos”, que habitaban hacia el final de la alameda llamada la “Totorita”.

Estas escenas reflejan una vida intensa, marcada por el trabajo, la supervivencia y la construcción de identidades propias.


Complejidades de la esclavitud en Lima

La historiadora Maribel Arrelucea aporta un dato clave para entender la complejidad del sistema colonial: existían afrodescendientes libertos que poseían personas esclavizadas de origen africano. Asimismo, algunas mujeres afrodescendientes dedicadas al comercio tenían a su servicio mujeres esclavizadas.

Este hecho rompe con la visión simplificada de la esclavitud, mostrando una estructura social más compleja, con jerarquías internas y dinámicas de poder dentro de la propia población afrodescendiente.


Malambo como centro cultural afroperuano

Más allá de su origen marcado por la esclavitud, Malambo fue un importante núcleo de creación cultural. En sus espacios comunitarios se desarrolló una intensa vida artística, donde convivían músicos, bailarines, cantantes y poetas populares.

El barrio se convirtió en un verdadero crisol cultural, donde las tradiciones africanas, andinas y criollas se entrelazaron.


Expresiones artísticas y musicales

Entre las principales manifestaciones culturales que se desarrollaron en Malambo destacan:

  • La zamacueca (antecedente de la marinera)
  • La resbalosa
  • El panalivio
  • El amor fino
  • El landó
  • Las habaneras
  • El zapateo
  • El tondero
  • El “toro mata”

Asimismo, la danza de los diablos tuvo presencia en la zona, especialmente en antiguos espacios como el callejón de las Totoritas, según investigaciones de especialistas en tradiciones de la costa peruana.

Estas expresiones representan no solo formas de entretenimiento, sino también memoria, resistencia e identidad colectiva.


Personajes y tradición

Malambo fue cuna de importantes figuras de la música y la tradición oral. Entre ellos destacan compositores y cantantes que marcaron la historia criolla limeña.

  Montes y Manrique

  Francisco Ferreyros

  Félix Loyola Lobatón

Asimismo, existieron colectivos como los Doce Pares de Francia, que desarrollaron décimas, cuartetas y otras formas de expresión popular.

Una de las expresiones más representativas del barrio fue la agrupación de los Doce Pares de Francia, cuyos integrantes desarrollaron décimas, cuartetas y diversas formas poéticas populares.


Transformación y legado

Tras la abolición de la esclavitud, la población afrodescendiente continuó siendo fundamental en la vida cultural de Lima. Malambo mantuvo su importancia como espacio de identidad y tradición.

A lo largo del tiempo, nuevas generaciones han continuado este legado, adaptándolo a contextos contemporáneos.

Malambo hoy: memoria e identidad en construcción

Actualmente, la historia de Malambo sigue siendo en gran parte una “identidad no escrita”. Existe la necesidad de sistematizar información: fechas, autores, procesos históricos y testimonios que permitan comprender mejor su evolución.

Surgen nuevos personajes y referentes contemporáneos, como:

  • Darío Mejía
  • Alejandra Ambukka
  • Jamayca Fayffer
  • Alexander Antero Cabrera Levaño

Estos nombres reflejan la continuidad de una tradición que no ha desaparecido, sino que se transforma.

 

 


Reflexión final

Malambo no es solo un libro de historia, sino una obra que permite recuperar una memoria muchas veces invisibilizada. El barrio del Rímac aparece como un espacio clave para entender la formación cultural de Lima.

La diversidad de etnias, la complejidad social de la esclavitud y la riqueza de sus expresiones culturales muestran que Malambo es, más que un lugar, un símbolo de resistencia, creatividad e identidad.

Este documento forma parte de un proceso de reconstrucción de memoria que aún continúa.


 


 

 

🌼 Exitosa jornada cultural: Tour “Camino a Amancaes” fortalece identidad en el Rímac

🌼 Exitosa jornada cultural: Tour “Camino a Amancaes” fortalece identidad en el Rímac

Con gran participación vecinal y entusiasmo, se llevó a cabo el recorrido cultural “Camino a Amancaes”, una iniciativa que busca revalorar la historia, memoria y patrimonio del distrito del Rímac.

Durante la actividad, los asistentes recorrieron diversos puntos representativos del tradicional camino hacia Amancaes, recibiendo información histórica y cultural a cargo de guías locales comprometidos con la difusión del patrimonio. El tour permitió a los participantes conocer más sobre la importancia de estos espacios en la identidad limeña y su conexión con antiguas tradiciones como la festividad de Amancaes.

El recorrido se desarrolló en un ambiente de integración, aprendizaje y reflexión, destacando la activa participación de vecinos, familias y gestores culturales, quienes reafirmaron su compromiso con la preservación del legado histórico del distrito.

Asimismo, se resaltó la importancia de seguir impulsando este tipo de iniciativas comunitarias que fomentan el turismo local, la educación cultural y el sentido de pertenencia.

📌 Resultado: Una jornada exitosa que fortalece la identidad cultural y promueve la puesta en valor del patrimonio del Rímac.
















Malambo y el Rímac: La Cuna Indiscutible del Criollismo, el Cajón Peruano y la Marinera

Existe un error histórico recurrente en las crónicas contemporáneas de la música peruana. Con el paso de las décadas, se ha instalado la narrativa de que el criollismo tuvo su origen definitivo en otras zonas de Lima, basándose en la evolución poética que el vals criollo experimentó a partir de los años 20 y 30 del siglo XX. Sin embargo, la línea de tiempo es sagrada y los registros fonográficos no mienten.

Si descorremos el velo del tiempo y analizamos la documentación histórica con estricto rigor cronológico, la conclusión es una sola: el barrio de Malambo, ubicado en el distrito del Rímac ("Abajo el Puente"), es la verdadera y única cuna de la música criolla, del cajón peruano y de la marinera.
A continuación, desarrollamos un análisis exhaustivo de los tres pilares históricos que sostienen esta verdad indiscutible.

1. La Cuna de la Música Criolla: De los "Doce Pares" al Hito Fonográfico de 1911
Para comprender el origen de la canción criolla, es obligatorio separar el género en dos grandes etapas: la Guardia Vieja (el criollismo original, rítmico y de contrapunto) y la Época de Oro (la evolución poética posterior). Malambo reclama el título de cuna porque dominó y documentó la primera y más importante de estas etapas.

La Raíz del Siglo XIX: Los Doce Pares de Francia
Mucho antes de que el vals criollo moderno se masificara, el criollismo ya se vivía con furor en los callejones rimenses. A mediados y fines del siglo XIX, Malambo albergó a la agrupación cultural más antigua de la comunidad afroperuana: Los Doce Pares de Francia.
Este no era un grupo comercial; era un foco de resistencia artística y social. Estaba integrado por los doce maestros más dotados del barrio, hombres de la talla de Santiago Villanueva Cabezudo y Mateo Sancho Dávila. ¿Qué hacían en los solares de Malambo?
  • Dominar el Amorfino: Un género criollo primigenio basado en duelos de ingenio y cuartetas improvisadas.
  • Cantar al son del Socavón: Una melodía melancólica ejecutada con la guitarra para acompañar la composición de décimas.
  • Estructurar el Canto de Jarana: La competencia vocal que sentó las bases métricas de la música costeña.
El amorfino y el socavón son música criolla de cabo a rabo. Al ser Los Doce Pares de Francia los reyes de estos géneros en el siglo XIX, Malambo ya producía criollismo puro cuando otros barrios de Lima apenas despertaban a este sonido.
La Partida de Nacimiento Oficial: El Viaje de 1911
La prueba de fuego de esta hegemonía rimense ocurrió en 1911. El legendario dúo conformado por Eduardo Montes y César Augusto Manrique, aclamados justamente como los "Padres del Criollismo", fue contratado por la transnacional Columbia Records.
Aunque ambos nacieron formalmente en el papel en el centro de Lima, sus familias se mudaron al Rímac siendo ellos niños. Su identidad se forjó por entero en las calles de Malambo. Fue bajo las estatuas de la Alameda de los Descalzos y en las jaranas rimenses donde ensayaron y perfeccionaron su estilo.
  • El Hito: En 1911 viajaron a Nueva York y grabaron cerca de 182 canciones en discos de pizarra de 78 RPM.
  • El Legado: Lo que Montes y Manrique metieron en las maletas y registraron para la posteridad fue el repertorio vivo de los callejones de Malambo.
Este viaje constituye la primera documentación oficial, comercial y fonográfica de la música peruana en el mundo. Cronológicamente, el Rímac firmó la partida de nacimiento del criollismo ante la industria musical mucho antes de que figuras posteriores aparecieran en escena.



2. La Cuna del Cajón Peruano: Nacido en Malambo, Consagrado en Amancaes
La historia del cajón peruano suele confundirse con la clandestinidad debido a las prohibiciones coloniales que sufrió la población afrodescendiente en los siglos XVII y XVIII, cuando la Corona y la Iglesia censuraron los tambores de cuero. Sin embargo, el instrumento tal como lo conocemos hoy encontró su laboratorio de diseño y técnica en el Rímac.
El Desarrollo en Malambo
En el barrio de Malambo, que concentraba una inmensa población afroperuana libre y liberta, la práctica del cajón no era oculta; era una expresión comunitaria soberana. Los estibadores y carpinteros del barrio tomaron las rústicas cajas de madera destinadas al transporte de mercancías (como velas, pescados o frutas) y comenzaron a darles una utilidad musical.
En los solares rimenses se hizo lo siguiente:
  • Se refinó la madera para lograr un sonido acústico seco y potente.
  • Se desarrollaron las primeras técnicas de golpeo (manos, palmas y dedos) para diferenciar los sonidos graves de los agudos.
  • Se acopló el instrumento como el eje rítmico indispensable de la zamacueca.
La Popularización en la Fiesta de Amancaes
El cajón no se quedó encerrado en el callejón. Su punto de partida masivo y su consagración pública se dieron en la emblemática Fiesta de Amancaes, celebrada cada 24 de junio en las pampas del Rímac.
Los músicos de Malambo cruzaban el distrito cargando sus cajas de madera hacia las "chinganas" (puestos de fiesta) de la pampa. En este espacio interclasista, donde se reunía toda la sociedad limeña, el sonido del cajón deslumbró por su potencia y ritmo sincopado. La Fiesta de Amancaes funcionó como la gran vitrina de lanzamiento que transformó una caja de madera popular en el instrumento bandera de la costa peruana.



3. Cuna e Inicio de la Marinera: La Época en que se llamaba Zamacueca
Al igual que el cajón, la marinera coreográfica y musicalmente tiene su punto de partida en el eje rimense, un hecho ligado directamente a la evolución de su nombre.
El Nacimiento en Malambo
Durante el siglo XIX, la danza nacional del Perú no se llamaba marinera; su nombre original era zamacueca. Esta danza apasionada y rítmica, caracterizada por el cortejo y el uso del pañuelo, nació y se pulió en los solares de Malambo. Los cultores del barrio le dieron su estructura musical fija de 6/8, apoyada por las guitarras, el cajón y el vibrante aplauso de las jaranas de callejón.
El Inicio Oficial en Amancaes
El inicio masivo de esta danza como el baile del pueblo se dio en la Fiesta de Amancaes. Las crónicas de viajeros e historiadores del siglo XIX describen con asombro cómo los pañuelos flameaban en las pampas del Rímac al ritmo de la zamacueca ejecutada por los criollos de Malambo. Amancaes fue el escenario que popularizó e institucionalizó el baile ante los ojos de la capital.
El Bautizo de 1879
Fue recién en 1879, en pleno estallido de la Guerra del Pacífico, que el célebre escritor Abelardo Gamarra "El Tunante" decidió rebautizar a esa zamacueca limeña con el nombre de "Marinera", en homenaje a las hazañas de Miguel Grau y la Marina de Guerra del Perú. El nombre cambió para siempre, pero la estructura, el paso y el alma musical seguían siendo los mismos que se habían gestado y popularizado décadas atrás en el Rímac.




Conclusión: Una Verdad Grabada en la Historia
Hacer justicia a la música criolla implica respetar la línea de tiempo. No se puede entender el desarrollo de nuestra identidad costeña sin reconocer el valor de sus cimientos.
Mientras que otras zonas de Lima aportaron valiosas etapas de modernización y estilismo lírico en décadas posteriores, el barrio de Malambo en el Rímac es la cuna absoluta. Allí nació el ritmo del amorfino, allí se grabaron los primeros discos en 1911 con Montes y Manrique, allí cobró vida el cajón y allí se inició la marinera bajo el nombre de zamacueca. La historia es clara: el criollismo nació "Abajo el Puente".
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Bartola Sancho Davila Reina de la Marinera Limeña

BARTOLA SANCHO DÁVILA, REINA DE LA MARINERA LIMEÑA

Bartola Sancho Dávila fue una destacada bailarina, cantante e instrumentista nacida en el tradicional barrio de Malambo, en el distrito del Rímac. Reconocida como la Reina de la Marinera Limeña, dedicó su vida a preservar y difundir las expresiones artísticas populares de Lima, convirtiéndose en una de las máximas exponentes de la marinera y la zamacueca. Ganó en tres oportunidades los concursos de marinera de la Fiesta de Amancaes y llevó el arte criollo desde los callejones rimenses hasta los principales escenarios del país. Su legado cultural permanece vivo en la memoria de Lima y del Rímac, donde es considerada una de las más grandes representantes de la tradición afroperuana y criolla. (Wikipedia)




La Diosa del Pañuelo - Alejandra Ambukka - Marinera Limeña

ALEJANDRA AMBUKKA TAFUR - REINA DE LA MARINERA LIMEÑA

VIDEO DEL 2017

La marinera limeña tradicional está a punto de desaparecer, pero todavía hay una mujer que lo baila como tiempos de antaño. El amor por el arte ha sido la mayor fuerza en su vida y a pesar que esta la ha colocado trabas no ha dejado que esto apague la llama de su pasión por la danza y la jarana. Viejos amigos han sido testigos de su fervor al verla entrar en trance, pero pocos han sido capaces de conocer la belleza de su alma… El danzar, el guapear y ayudar a los demás forman parte de la esencia de La Diosa del pañuelo- Alejandra Ambukka.

Dirección: Andrea De Jesús Oré

Fotografía: Jackeline Negrete

Asistente de fotografía: Lázaro Ortiz

Producción: Danika Loayza

Asistente de Producción: Kassandra Dominguez

Guión: Vanessa Julca

Cámara: Jakeline Negrete - Martín Gárate

Edición y Post Producción: Martín Gárate





ALEJANDRA AMBUKKA, SUCESORA DE BARTOLA SANCHO DÁVILA Y HEREDERA DE LA MARINERA LIMEÑA

 ALEJANDRA AMBUKKA, SUCESORA DE BARTOLA SANCHO DÁVILA Y HEREDERA DE LA MARINERA LIMEÑA

Alejandra Ambukka Tafur es una destacada artista, maestra y promotora cultural, reconocida por su labor en la preservación y difusión de la marinera limeña y las tradiciones afroperuanas. Proveniente del histórico barrio de Malambo, ha dedicado su vida a mantener vivo este importante legado cultural.

Reconocida como Reina de la Marinera, Alejandra Ambukka es considerada la sucesora de Bartola Sancho Dávila, Reina de Reinas de la tradicional Fiesta de Amancaes y una de las máximas exponentes de la marinera limeña durante el siglo XX. Su trayectoria artística representa la continuidad de una tradición profundamente ligada a la historia cultural de Lima y del Rímac.

Fundadora del Centro Cultural Malambo, ha desarrollado una intensa labor de enseñanza y formación artística, desempeñándose como profesora de marinera limeña, festejo, zamacueca y otras expresiones de la cultura afroperuana y criolla. Gracias a su dedicación, numerosas generaciones de niños, jóvenes y adultos han podido conocer, valorar y preservar estas manifestaciones culturales.

Por su destacada labor en la promoción de la identidad cultural y las tradiciones populares, ha sido reconocida por la Municipalidad Distrital del Rímac como Embajadora Cultural del Rímac, distinción que resalta su compromiso con la difusión del patrimonio cultural, la marinera limeña y las expresiones afroperuanas.

A través de presentaciones, talleres, investigaciones y actividades culturales, Alejandra Ambukka ha dejado una importante huella en el distrito del Rímac y en la cultura limeña, consolidándose como una de las principales referentes de las tradiciones populares y del legado histórico de Malambo y Amancaes. Su trabajo continúa inspirando a nuevas generaciones y fortaleciendo la memoria cultural de nuestra ciudad.





HISTORIA DE LA FIESTA DE AMANCAES

Tras la llegada de los españoles, en las lomas de Amancaes un viajero entregó una carta a una niña llamada Rosario, quien la hizo llegar a su ama, doña Ricapac. La carta estaba dirigida al prior dominico y, al ser leída, indicaba que debía levantarse una iglesia en el lugar donde apareciera una imagen de Jesús grabada en piedra.


Motivados por este mensaje, se organizó una romería hacia la Pampa, donde finalmente se halló la piedra con la imagen. Según la tradición, al verla, la niña Rosario reconoció en esa imagen el rostro del viajero que le había entregado la carta. A partir de este hecho, el 24 de junio de 1582 se bendijo la Iglesia de San Juan Bautista, conocida como San Juan de Amancaes por su ubicación en la pampa del mismo nombre, marcando el inicio de esta tradición.



Desde entonces, la celebración tuvo un carácter religioso en honor a San Juan Bautista, pero al mismo tiempo se convirtió en una de las principales festividades populares de Lima durante el Virreinato. La festividad se desarrollaba desde el inicio con el llamado Camino a Amancaes, que partía desde la Alameda de los Descalzos. Desde allí, la población se dirigía hacia la Pampa a pie, a caballo, en carrozas y, posteriormente, en automóviles, haciendo del recorrido una parte esencial de la celebración.





En la pampa de Amancaes se vivía un ambiente festivo con comida, bebida —como la tradicional chicha de Amancaes—, música y baile. En estas mismas fechas florecía la emblemática flor de Amancaes, una flor de lomas de intenso color amarillo que solo vive pocos días, lo que la hacía aún más especial. Durante el Virreinato, muchas mujeres la recogían y se la llevaban como trofeo de la jornada. La zamacueca fue la expresión predominante, antecedente de la marinera, donde destacó la bailarina Bartola Sancho Dávila, reconocida por ganar en tres ocasiones y considerada “reina de reinas”.

La Flor de Amancaes

Crónicas de viajeros de la época señalan que este espacio reunía a europeos, indígenas y población afrodescendiente, siendo además uno de los primeros escenarios donde los afroperuanos mostraron su gastronomía, aportando de manera decisiva a lo que hoy conocemos como cocina criolla. En ese mismo ambiente festivo, y ante las restricciones coloniales sobre el uso de tambores, la población afrodescendiente desarrolló formas propias de percusión utilizando cajas de madera, dando origen al cajón peruano, instrumento que con el tiempo se convertiría en símbolo fundamental de la música criolla.



En 1928, el alcalde del Rímac, Juan Ríos, junto al presidente Augusto B. Leguía, impulsaron el resurgimiento de la Fiesta de Amancaes, incorporando concursos y actividades oficiales. En esta etapa se escuchó por primera vez en Lima la música andina dentro de la festividad, destacando entre los grupos ganadores una delegación de Huarochirí dirigida por Julio C. Tello.

1926 - Alcalde Juan Rios y Presidente Leguia

Años posteriores, la celebración dejó de realizarse de manera definitiva y el espacio de la antigua pampa de Amancaes fue progresivamente ocupado por el crecimiento urbano, quedando la fiesta como parte de la memoria histórica y cultural del Rímac.


Hoy - Antigua Iglesia San Juan Bautista