Malambo y el Rímac: La Cuna Indiscutible del Criollismo, el Cajón Peruano y la Marinera

Existe un error histórico recurrente en las crónicas contemporáneas de la música peruana. Con el paso de las décadas, se ha instalado la narrativa de que el criollismo tuvo su origen definitivo en otras zonas de Lima, basándose en la evolución poética que el vals criollo experimentó a partir de los años 20 y 30 del siglo XX. Sin embargo, la línea de tiempo es sagrada y los registros fonográficos no mienten.

Si descorremos el velo del tiempo y analizamos la documentación histórica con estricto rigor cronológico, la conclusión es una sola: el barrio de Malambo, ubicado en el distrito del Rímac ("Abajo el Puente"), es la verdadera y única cuna de la música criolla, del cajón peruano y de la marinera.
A continuación, desarrollamos un análisis exhaustivo de los tres pilares históricos que sostienen esta verdad indiscutible.

1. La Cuna de la Música Criolla: De los "Doce Pares" al Hito Fonográfico de 1911
Para comprender el origen de la canción criolla, es obligatorio separar el género en dos grandes etapas: la Guardia Vieja (el criollismo original, rítmico y de contrapunto) y la Época de Oro (la evolución poética posterior). Malambo reclama el título de cuna porque dominó y documentó la primera y más importante de estas etapas.

La Raíz del Siglo XIX: Los Doce Pares de Francia
Mucho antes de que el vals criollo moderno se masificara, el criollismo ya se vivía con furor en los callejones rimenses. A mediados y fines del siglo XIX, Malambo albergó a la agrupación cultural más antigua de la comunidad afroperuana: Los Doce Pares de Francia.
Este no era un grupo comercial; era un foco de resistencia artística y social. Estaba integrado por los doce maestros más dotados del barrio, hombres de la talla de Santiago Villanueva Cabezudo y Mateo Sancho Dávila. ¿Qué hacían en los solares de Malambo?
  • Dominar el Amorfino: Un género criollo primigenio basado en duelos de ingenio y cuartetas improvisadas.
  • Cantar al son del Socavón: Una melodía melancólica ejecutada con la guitarra para acompañar la composición de décimas.
  • Estructurar el Canto de Jarana: La competencia vocal que sentó las bases métricas de la música costeña.
El amorfino y el socavón son música criolla de cabo a rabo. Al ser Los Doce Pares de Francia los reyes de estos géneros en el siglo XIX, Malambo ya producía criollismo puro cuando otros barrios de Lima apenas despertaban a este sonido.
La Partida de Nacimiento Oficial: El Viaje de 1911
La prueba de fuego de esta hegemonía rimense ocurrió en 1911. El legendario dúo conformado por Eduardo Montes y César Augusto Manrique, aclamados justamente como los "Padres del Criollismo", fue contratado por la transnacional Columbia Records.
Aunque ambos nacieron formalmente en el papel en el centro de Lima, sus familias se mudaron al Rímac siendo ellos niños. Su identidad se forjó por entero en las calles de Malambo. Fue bajo las estatuas de la Alameda de los Descalzos y en las jaranas rimenses donde ensayaron y perfeccionaron su estilo.
  • El Hito: En 1911 viajaron a Nueva York y grabaron cerca de 182 canciones en discos de pizarra de 78 RPM.
  • El Legado: Lo que Montes y Manrique metieron en las maletas y registraron para la posteridad fue el repertorio vivo de los callejones de Malambo.
Este viaje constituye la primera documentación oficial, comercial y fonográfica de la música peruana en el mundo. Cronológicamente, el Rímac firmó la partida de nacimiento del criollismo ante la industria musical mucho antes de que figuras posteriores aparecieran en escena.



2. La Cuna del Cajón Peruano: Nacido en Malambo, Consagrado en Amancaes
La historia del cajón peruano suele confundirse con la clandestinidad debido a las prohibiciones coloniales que sufrió la población afrodescendiente en los siglos XVII y XVIII, cuando la Corona y la Iglesia censuraron los tambores de cuero. Sin embargo, el instrumento tal como lo conocemos hoy encontró su laboratorio de diseño y técnica en el Rímac.
El Desarrollo en Malambo
En el barrio de Malambo, que concentraba una inmensa población afroperuana libre y liberta, la práctica del cajón no era oculta; era una expresión comunitaria soberana. Los estibadores y carpinteros del barrio tomaron las rústicas cajas de madera destinadas al transporte de mercancías (como velas, pescados o frutas) y comenzaron a darles una utilidad musical.
En los solares rimenses se hizo lo siguiente:
  • Se refinó la madera para lograr un sonido acústico seco y potente.
  • Se desarrollaron las primeras técnicas de golpeo (manos, palmas y dedos) para diferenciar los sonidos graves de los agudos.
  • Se acopló el instrumento como el eje rítmico indispensable de la zamacueca.
La Popularización en la Fiesta de Amancaes
El cajón no se quedó encerrado en el callejón. Su punto de partida masivo y su consagración pública se dieron en la emblemática Fiesta de Amancaes, celebrada cada 24 de junio en las pampas del Rímac.
Los músicos de Malambo cruzaban el distrito cargando sus cajas de madera hacia las "chinganas" (puestos de fiesta) de la pampa. En este espacio interclasista, donde se reunía toda la sociedad limeña, el sonido del cajón deslumbró por su potencia y ritmo sincopado. La Fiesta de Amancaes funcionó como la gran vitrina de lanzamiento que transformó una caja de madera popular en el instrumento bandera de la costa peruana.



3. Cuna e Inicio de la Marinera: La Época en que se llamaba Zamacueca
Al igual que el cajón, la marinera coreográfica y musicalmente tiene su punto de partida en el eje rimense, un hecho ligado directamente a la evolución de su nombre.
El Nacimiento en Malambo
Durante el siglo XIX, la danza nacional del Perú no se llamaba marinera; su nombre original era zamacueca. Esta danza apasionada y rítmica, caracterizada por el cortejo y el uso del pañuelo, nació y se pulió en los solares de Malambo. Los cultores del barrio le dieron su estructura musical fija de 6/8, apoyada por las guitarras, el cajón y el vibrante aplauso de las jaranas de callejón.
El Inicio Oficial en Amancaes
El inicio masivo de esta danza como el baile del pueblo se dio en la Fiesta de Amancaes. Las crónicas de viajeros e historiadores del siglo XIX describen con asombro cómo los pañuelos flameaban en las pampas del Rímac al ritmo de la zamacueca ejecutada por los criollos de Malambo. Amancaes fue el escenario que popularizó e institucionalizó el baile ante los ojos de la capital.
El Bautizo de 1879
Fue recién en 1879, en pleno estallido de la Guerra del Pacífico, que el célebre escritor Abelardo Gamarra "El Tunante" decidió rebautizar a esa zamacueca limeña con el nombre de "Marinera", en homenaje a las hazañas de Miguel Grau y la Marina de Guerra del Perú. El nombre cambió para siempre, pero la estructura, el paso y el alma musical seguían siendo los mismos que se habían gestado y popularizado décadas atrás en el Rímac.




Conclusión: Una Verdad Grabada en la Historia
Hacer justicia a la música criolla implica respetar la línea de tiempo. No se puede entender el desarrollo de nuestra identidad costeña sin reconocer el valor de sus cimientos.
Mientras que otras zonas de Lima aportaron valiosas etapas de modernización y estilismo lírico en décadas posteriores, el barrio de Malambo en el Rímac es la cuna absoluta. Allí nació el ritmo del amorfino, allí se grabaron los primeros discos en 1911 con Montes y Manrique, allí cobró vida el cajón y allí se inició la marinera bajo el nombre de zamacueca. La historia es clara: el criollismo nació "Abajo el Puente".
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Bartola Sancho Davila Reina de la Marinera Limeña

BARTOLA SANCHO DÁVILA, REINA DE LA MARINERA LIMEÑA

Bartola Sancho Dávila fue una destacada bailarina, cantante e instrumentista nacida en el tradicional barrio de Malambo, en el distrito del Rímac. Reconocida como la Reina de la Marinera Limeña, dedicó su vida a preservar y difundir las expresiones artísticas populares de Lima, convirtiéndose en una de las máximas exponentes de la marinera y la zamacueca. Ganó en tres oportunidades los concursos de marinera de la Fiesta de Amancaes y llevó el arte criollo desde los callejones rimenses hasta los principales escenarios del país. Su legado cultural permanece vivo en la memoria de Lima y del Rímac, donde es considerada una de las más grandes representantes de la tradición afroperuana y criolla. (Wikipedia)




La Diosa del Pañuelo - Alejandra Ambukka - Marinera Limeña

ALEJANDRA AMBUKKA TAFUR - REINA DE LA MARINERA LIMEÑA

VIDEO DEL 2017

La marinera limeña tradicional está a punto de desaparecer, pero todavía hay una mujer que lo baila como tiempos de antaño. El amor por el arte ha sido la mayor fuerza en su vida y a pesar que esta la ha colocado trabas no ha dejado que esto apague la llama de su pasión por la danza y la jarana. Viejos amigos han sido testigos de su fervor al verla entrar en trance, pero pocos han sido capaces de conocer la belleza de su alma… El danzar, el guapear y ayudar a los demás forman parte de la esencia de La Diosa del pañuelo- Alejandra Ambukka.

Dirección: Andrea De Jesús Oré

Fotografía: Jackeline Negrete

Asistente de fotografía: Lázaro Ortiz

Producción: Danika Loayza

Asistente de Producción: Kassandra Dominguez

Guión: Vanessa Julca

Cámara: Jakeline Negrete - Martín Gárate

Edición y Post Producción: Martín Gárate





ALEJANDRA AMBUKKA, SUCESORA DE BARTOLA SANCHO DÁVILA Y HEREDERA DE LA MARINERA LIMEÑA

 ALEJANDRA AMBUKKA, SUCESORA DE BARTOLA SANCHO DÁVILA Y HEREDERA DE LA MARINERA LIMEÑA

Alejandra Ambukka Tafur es una destacada artista, maestra y promotora cultural, reconocida por su labor en la preservación y difusión de la marinera limeña y las tradiciones afroperuanas. Proveniente del histórico barrio de Malambo, ha dedicado su vida a mantener vivo este importante legado cultural.

Reconocida como Reina de la Marinera, Alejandra Ambukka es considerada la sucesora de Bartola Sancho Dávila, Reina de Reinas de la tradicional Fiesta de Amancaes y una de las máximas exponentes de la marinera limeña durante el siglo XX. Su trayectoria artística representa la continuidad de una tradición profundamente ligada a la historia cultural de Lima y del Rímac.

Fundadora del Centro Cultural Malambo, ha desarrollado una intensa labor de enseñanza y formación artística, desempeñándose como profesora de marinera limeña, festejo, zamacueca y otras expresiones de la cultura afroperuana y criolla. Gracias a su dedicación, numerosas generaciones de niños, jóvenes y adultos han podido conocer, valorar y preservar estas manifestaciones culturales.

Por su destacada labor en la promoción de la identidad cultural y las tradiciones populares, ha sido reconocida por la Municipalidad Distrital del Rímac como Embajadora Cultural del Rímac, distinción que resalta su compromiso con la difusión del patrimonio cultural, la marinera limeña y las expresiones afroperuanas.

A través de presentaciones, talleres, investigaciones y actividades culturales, Alejandra Ambukka ha dejado una importante huella en el distrito del Rímac y en la cultura limeña, consolidándose como una de las principales referentes de las tradiciones populares y del legado histórico de Malambo y Amancaes. Su trabajo continúa inspirando a nuevas generaciones y fortaleciendo la memoria cultural de nuestra ciudad.





HISTORIA DE LA FIESTA DE AMANCAES

Tras la llegada de los españoles, en las lomas de Amancaes un viajero entregó una carta a una niña llamada Rosario, quien la hizo llegar a su ama, doña Ricapac. La carta estaba dirigida al prior dominico y, al ser leída, indicaba que debía levantarse una iglesia en el lugar donde apareciera una imagen de Jesús grabada en piedra.


Motivados por este mensaje, se organizó una romería hacia la Pampa, donde finalmente se halló la piedra con la imagen. Según la tradición, al verla, la niña Rosario reconoció en esa imagen el rostro del viajero que le había entregado la carta. A partir de este hecho, el 24 de junio de 1582 se bendijo la Iglesia de San Juan Bautista, conocida como San Juan de Amancaes por su ubicación en la pampa del mismo nombre, marcando el inicio de esta tradición.



Desde entonces, la celebración tuvo un carácter religioso en honor a San Juan Bautista, pero al mismo tiempo se convirtió en una de las principales festividades populares de Lima durante el Virreinato. La festividad se desarrollaba desde el inicio con el llamado Camino a Amancaes, que partía desde la Alameda de los Descalzos. Desde allí, la población se dirigía hacia la Pampa a pie, a caballo, en carrozas y, posteriormente, en automóviles, haciendo del recorrido una parte esencial de la celebración.





En la pampa de Amancaes se vivía un ambiente festivo con comida, bebida —como la tradicional chicha de Amancaes—, música y baile. En estas mismas fechas florecía la emblemática flor de Amancaes, una flor de lomas de intenso color amarillo que solo vive pocos días, lo que la hacía aún más especial. Durante el Virreinato, muchas mujeres la recogían y se la llevaban como trofeo de la jornada. La zamacueca fue la expresión predominante, antecedente de la marinera, donde destacó la bailarina Bartola Sancho Dávila, reconocida por ganar en tres ocasiones y considerada “reina de reinas”.

La Flor de Amancaes

Crónicas de viajeros de la época señalan que este espacio reunía a europeos, indígenas y población afrodescendiente, siendo además uno de los primeros escenarios donde los afroperuanos mostraron su gastronomía, aportando de manera decisiva a lo que hoy conocemos como cocina criolla. En ese mismo ambiente festivo, y ante las restricciones coloniales sobre el uso de tambores, la población afrodescendiente desarrolló formas propias de percusión utilizando cajas de madera, dando origen al cajón peruano, instrumento que con el tiempo se convertiría en símbolo fundamental de la música criolla.



En 1928, el alcalde del Rímac, Juan Ríos, junto al presidente Augusto B. Leguía, impulsaron el resurgimiento de la Fiesta de Amancaes, incorporando concursos y actividades oficiales. En esta etapa se escuchó por primera vez en Lima la música andina dentro de la festividad, destacando entre los grupos ganadores una delegación de Huarochirí dirigida por Julio C. Tello.

1926 - Alcalde Juan Rios y Presidente Leguia

Años posteriores, la celebración dejó de realizarse de manera definitiva y el espacio de la antigua pampa de Amancaes fue progresivamente ocupado por el crecimiento urbano, quedando la fiesta como parte de la memoria histórica y cultural del Rímac.


Hoy - Antigua Iglesia San Juan Bautista


𝐁𝐀𝐑𝐓𝐎𝐋𝐀 𝐒𝐀𝐍𝐂𝐇𝐎 𝐃𝐀́𝐕𝐈𝐋𝐀: 𝐋𝐀 “𝐑𝐄𝐈𝐍𝐀 𝐃𝐄 𝐑𝐄𝐈𝐍𝐀𝐒” 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐙𝐀𝐌𝐀𝐂𝐔𝐄𝐂𝐀 𝐄𝐍 𝐀𝐌𝐀𝐍𝐂𝐀𝐄𝐒

En el Rímac de antaño, cuando Malambo era sinónimo de jarana, cajón y barrio bravo, nació una de las figuras más potentes de la tradición popular: Bartola Sancho Dávila.

No era cualquier bailarina. Bartola salía de Malambo —territorio afroperuano por excelencia— donde la zamacueca no se aprendía en academias, sino en la vida misma: en las calles, en las fiestas, en la música que corría como sangre en el barrio.

Cada año, para la Fiesta de Amancaes, el Rímac se ponía en movimiento. Desde Malambo, cuadrillas enteras subían hacia la pampa entre risas, guitarras y desafío. Y ahí, en medio de ese encuentro multitudinario, la zamacueca se volvía competencia, espectáculo y orgullo.

Fue en ese escenario donde Bartola hizo historia.

La tradición cuenta que ganó tres veces los concursos de zamacueca en Amancaes, derrotando a otras grandes bailarinas y dejando al público rendido a sus pies. No era solo técnica: era presencia, era actitud, era ese “ángel” que no se aprende.

Por eso el pueblo no dudó en nombrarla como la “reina de reinas”, un título que no venía de jurados formales, sino del reconocimiento popular, el único que realmente valía en esas fiestas.

Hablar de Bartola es hablar de Malambo, del Rímac y de la raíz afroperuana que sostuvo la zamacueca antes de convertirse en marinera. Es recordar que estas celebraciones no eran postales turísticas, sino espacios vivos donde el barrio marcaba la pauta.

Hoy, su figura sigue presente como símbolo de una época en la que el Rímac no solo era escenario, sino protagonista de la cultura popular limeña, y donde desde Malambo hacia Amancaes, se escribían historias que todavía resuenan.




TOUR CULTURAL REVIVE EL HISTÓRICO CAMINO A AMANCAES EN EL RÍMAC

TOUR CULTURAL REVIVE EL HISTÓRICO CAMINO A AMANCAES EN EL RÍMAC

Con el objetivo de rescatar y difundir una de las tradiciones más emblemáticas de Lima, este sábado 6 de junio se realizará el tour peatonal “Por el Camino a Amancaes”, una experiencia cultural que invita a los participantes a revivir un recorrido con más de 300 años de historia.

La actividad propone rememorar el trayecto que realizaban antiguamente los limeños hacia la Pampa de Amancaes, escenario de la tradicional Fiesta de San Juan de Amancaes, celebración que congregaba a personas de todas las clases sociales en un ambiente de música, gastronomía y alegría, enmarcado por los cerros cubiertos de las emblemáticas flores de amancaes durante la temporada de invierno.

El recorrido iniciará a las 10:00 a.m., teniendo como punto de encuentro la intersección de la Alameda de los Bobos con la Alameda de los Descalzos, en el distrito del Rímac. A lo largo de la ruta, los asistentes podrán conocer antiguos caminos, tradiciones y pasajes históricos que forman parte de la memoria cultural de la ciudad.

El tour es organizado por Will Travel y el colectivo Rímac y la Historia, comprometidos con la difusión del patrimonio y la identidad limeña.

El aporte para participar es de S/ 20 (veinte soles). Para informes e inscripciones, los interesados pueden comunicarse al 913 794 419.

Una invitación abierta a redescubrir Lima de una manera diferente: caminando sus rutas históricas, conectando con sus tradiciones y viviendo una experiencia cultural auténtica. Participar en este recorrido es también una forma de valorar y preservar el patrimonio que forma parte de nuestra identidad.




Estudiantes de la UNI inician intervención urbana en la Huaca La Florida del Rímac

 Estudiantes de la UNI inician intervención urbana en la Huaca La Florida del Rímac

El sábado 30 de mayo se dio inicio a los trabajos de intervención en la Calle 9 de la urbanización La Florida, en el distrito del Rímac, a cargo de estudiantes de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Esta iniciativa tiene como principal objetivo sensibilizar a los vecinos sobre la importancia de preservar y valorar el entorno patrimonial de la Huaca La Florida.

La primera jornada estuvo enfocada en la limpieza del área, el retiro de desmonte y el acondicionamiento inicial del espacio público, contando con la participación activa de vecinos de la zona.

El proyecto se desarrolla con el respaldo de la Junta Vecinal La Florida y con el apoyo del Grupo Defensores de la Huaca La Florida del Ministerio de Cultura (MINCUL), consolidando un trabajo conjunto entre comunidad, academia e instituciones.

Como parte de su desarrollo, el proyecto contempla la recuperación del espacio público mediante jornadas de limpieza y acondicionamiento, la implementación de señalética para la puesta en valor de la huaca, la elaboración de murales artísticos e informativos, la instalación de mobiliario urbano como bancas para fomentar el uso del espacio, así como el mejoramiento paisajístico con áreas verdes y el tratamiento del entorno para hacerlo más ordenado y accesible.

Las actividades continuarán los días jueves y sábados, en un proceso progresivo que busca no solo mejorar el entorno físico, sino también fortalecer la identidad cultural y el compromiso de los vecinos con la conservación de este importante sitio arqueológico del Rímac.















La Fiesta de Amancaes: tradición, fe y celebración en la Lima de antaño

 La Fiesta de Amancaes: tradición, fe y celebración en la Lima de antaño

La histórica Fiesta de Amancaes fue, durante siglos, una de las celebraciones más emblemáticas de Lima. Hasta la antigua Pampa de Amancaes acudían personas de todos los sectores de la sociedad limeña para rendir homenaje a San Juan Bautista, en una jornada que combinaba devoción, gastronomía y alegría popular.

Además del componente religioso, la festividad destacaba por su ambiente festivo. Los asistentes disfrutaban de la música criolla y, especialmente, de la zamacueca, baile predominante de la época que marcaba el ritmo de la celebración. A ello se sumaban los abundantes brindis, reflejo del carácter alegre y desenfadado de esta tradicional reunión.

El reconocido pintor costumbrista Pancho Fierro dejó valioso testimonio de estas escenas a través de sus acuarelas del siglo XIX. Una de las más representativas, conocida como “Borrachos de Amancaes” —título atribuido por Ricardo Palma—, retrata con detalle el espíritu festivo de la época. En la obra se aprecian elementos característicos como los sombreros adornados con la flor amarilla de Amancaes, símbolo de identidad limeña, e incluso detalles pintorescos como la decoración del caballo, que refuerzan el carácter popular de la escena.

Hoy, esta tradición busca ser revalorada a través de iniciativas culturales que invitan a redescubrir el antiguo camino hacia Amancaes. En ese contexto, este sábado 6 de junio se realizará un recorrido turístico-cultural que permitirá a los participantes revivir esta experiencia histórica, conectando con las raíces, costumbres y expresiones culturales de la Lima tradicional.

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